Envuelto en misterio pero sin artificios, el poeta costarricense Jorge Debravo (Turrialba, 1938 – San José, 1967) nos introduce –con todo el peso del plural- con pesadumbre y nostalgia en un impreciso pasado donde dos individuos interactúan entre las sombras.
De Platón a Carl Gustav Jung, son muchos los teóricos que han abordado el concepto de sombra desde diferentes puntos de vista. Eso sí, todos ellos coinciden al defender que sin la noción de luz no habría constancia de la sombra. Sin lo iluminado, lo revelado, lo visible no existiría lo oculto y lo no representado (e, incluso, lo infrarrepresentado). En una sociedad que únicamente tiende a aceptar y reconocer lo que es visible, todo lo que queda en los márgenes, en las periferias o, cómo no, en las sombras asume un posicionamiento de inexistencia, ya sea por omisión o supresión. Pero, ¿quién, cómo y por qué se visibilizan unos relatos y, por consiguiente, se anulan otros? Afortunadamente una sociedad no se construye solamente con lo visible sino que se erige con lo que aquí y con lo de allá, con las narraciones oficiales y con las historias –nuevamente aportemos valor al plural- que injustamente han sido silenciadas o aniquiladas. Es decir, hablemos de la importancia de las luces, pero especialmente de las sombras, pues es posible que precisamente las sombras definan mejor a la propia sociedad que le da la espalda.
Sombras de sombra en la sombra dialoga sobre origen, sobre memoria y vestigios, sobre conocimiento limítrofe, sobre la necesidad de visibilizar una amalgama de relatos e imágenes que nos permitan entender mejor el mundo en el que vivimos y, por ende, comprendernos mejor a nosotros mismos como ciudadanos.
Adonay Bermudez
Curador
Sombras
Sombras, éramos sombras.
Sombras dulces en la sombra.
Sombras blandiendo su angustia
y su pesantez de roca.
Sombras vivas aguzando
al desnudar su congoja.
Sombras deshechas a vientos;
de fuego en la sangre, sombras.
Sombras suaves en tu dedo;
sombra hacia mi nervio, roja;
sombras de sombras uniéndonos;
sombras de sombra en la sombra.
Jorge Debravo

